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Por The New York Times

El momento del surf olímpico está aquí; ¿cooperarán las olas?

Kolohe Andino, de 27 años, nunca ha tenido que ir lejos para encontrar buenas olas, del tipo que atraen a personas desde lugares muy lejanos.

22.07.2021 09:41

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2021-07-22T09:41:00
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Por The New York Times | John Branch

ICHINOMIYA, Japón — Kolohe Andino, de 27 años, nunca ha tenido que ir lejos para encontrar buenas olas, del tipo que atraen a personas desde lugares muy lejanos.

Andino nació y creció en San Clemente, California, y es hijo de un surfista profesional de las décadas de los ochenta y noventa, por lo que siempre ha estado cerca de donde rompen las olas en la playa T-Street y los esporádicos vaivenes en las partes alta y baja de la zona de surf de Trestles.

Ahora que participará en los Juegos Olímpicos en Japón, como parte del equipo estadounidense integrado por cuatro personas, todos esos años en su ciudad natal podrían conducir a la mayor victoria de su carrera. El debut del surf en los juegos de Tokio promete talento reconocido, pero olas poco espectaculares (justo del tipo que Andino ha surfeado toda su vida).

“Mis probabilidades son buenas, son superbuenas”, dijo Andino. “Crecí surfeando olas similiares, mi equipo es realmente bueno para ese tipo de olas y mi actitud hacia las olas malas es buena para mí: cuando lo he hecho bien en el pasado es cuando las olas son malas y todos piensan algo como ‘Oh, cielos’ y se quejan de ellas. Triunfo en esas condiciones”.

El martes, los surfistas olímpicos visitaron por primera vez la playa Tsurigasaki (en ocasiones llamada playa Shidashita por los locales) en Ichinomiya, donde la competencia de surf está programada para comenzar el domingo. La sede se ubica a casi 100 kilómetros de Tokio en la costa este de Japón.

Como se predecía, y se temía, las olas fueron pequeñas y rompieron cerca de la orilla en agua con una profundidad que llegaba a la cintura. El pronóstico es que a inicios de la próxima semana habrá marejadas más grandes, quizás impulsadas por una tormenta tropical en formación al sur de Japón.

A Andino no le molestan la incertidumbre o la probabilidad de que la competencia olímpica no tendrá olas monumentales. Su padre, Dino, un excampeón nacional y competidor de la gira internacional, compartió su actitud positiva. Dino Andino, de 52 años, creció con poca supervisión de sus padres en San Clemente (“Con su barba desaliñada y su greña rubia oscura debajo de un sombrero holgado, se parece más a Jeff Spicoli que Sean Penn”, escribió Los Angeles Times en 1993, el año previo al nacimiento de Kolohe).

Dino intentó ser el padre que él nunca tuvo, al guiar a Kolohe a través de una espectacular carrera juvenil que condujo a la gira de campeonato de la Liga Mundial de Surf a los 18 años. Los dos siguen siendo muy cercanos, de manera literal.

“Si tomo una piedra y la lanzo tres veces, podría pegarle a su casa”, dijo Dino.

Respecto a los Juegos Olímpicos, al padre no le gusta considerar las condiciones anticipadas en Japón como una ventaja para su hijo.

“Pero debería sentirse cómodo”, dijo.

El surf ha intentado ingresar al programa olímpico durante años y sus simpatizantes apoyaron para que se incluyera en los Juegos Olímpicos de Verano de 2016 en Río de Janeiro, un lugar muy popular para el surf con olas de clase mundial y un fondo pintoresco.

En cambio, su debut olímpico ocurrirá en Japón, un país con amplias costas, pero pocos sitios de clase mundial. Las olas son más parecidas a las de las playas de Nueva Jersey que a las costas del norte de Hawái. ”, dijo el entrenador olímpico estadounidense Brett Simpson. “Es solo un estilo diferente, pero han pasado la mitad de su vida compitiendo en California y alrededor del mundo y están en el nivel más alto porque pueden adaptar sus estilos”.

Andino acabó entre los siete mejores en la tabla de posiciones de la Liga Mundial de Surf al final de la temporada tres veces, desde 2016 hasta 2019, cuando llegó a la última parada, Pipe Masters en Hawái, con la oportunidad de llevarse el título. Terminó noveno en la competencia y quinto en la temporada.

No obstante, para ese entonces ya sabía que se había convertido en el primer hombre estadounidense en calificar a las Olimpiadas. Vio como Florence y Kelly Slater pelearon por el otro lugar. Florence lo consiguió.

Entonces, la temporada 2020 se arruinó y tanto Andino como Florence sufrieron lesiones a principios de 2021. Andino tuvo un esguince lateral de tobillo en marzo, durante su primer evento del año. Florence estaba clasificado como tercero en el mundo en mayo cuando se lastimó la rodilla y fue sometido a una intervención quirúrgica.

Andino y Florence volvieron poco a poco al agua en junio. Semanas después, la combinación de la sede poco conocida, las olas pequeñas que se esperan y el número limitado de participantes ha dejado bastante abierta la competencia por las medallas.

“El surf competitivo es tan extraño”, dijo Kolohe Andino. “Puedes ser el mejor surfista, del que la gente más hable, lo que sea, y participas y solo necesitas una calificación, pero no puedes encontrar una ola. Es como si Tom Brady necesitara avanzar en el campo para la anotación de la victoria y no pudiera hallar el balón”. Andino es una genuina estrella del surf, en la estela de Florence, quien es 18 meses mayor. Ganó nueve títulos nacionales como amateur, lo que es un récord, y calificó para la gira del campeonato de la Liga Mundial de Surf cuando era un adolescente en 2012.

Es parte de la generación que incorporó acrobacias a las olas, con cortes abruptos y mucho tiempo en el aire, un estilo que otros, en particular los brasileños, han utilizado para ganar campeonatos. Es el tipo de enfoque que podría resultar útil en los Juegos Olímpicos.

No obstante, a pesar de todo su éxito, Andino nunca ha ganado un evento de la gira de campeonato y tiene una marca de 0-5 en fases finales cuando son encuentros uno a uno. “¡Estoy guardando el triunfo para los Juegos Olímpicos!”, dijo mientras se reía. Al momento de la entrevista, todavía usaba muletas para caminar, para proteger su tobillo. Sin embargo, pronto, Andino estaba de regreso en las aguas que le resultan familiares, un poco más abajo de su calle, surfeando las olas que conoce tan bien como nadie.

No sabe con exactitud qué esperar de Japón, pero tiene la esperanza de que se sentirá como en casa.