La República de las Maldivas es un país conformado por un archipiélago con más de 1200 islas, la mayoría de estas están deshabitadas y poseen, a su vez, condiciones paradisíacas para la práctica del surfing.

Meses atrás, el Gobierno maldivo firmaba un contrato con Telos Investment, una empresa singapurense, para la cesión de la isla de Thanburudhoo, donde están las perfectas olas de Sultans y Honkeys.

La empresa quería, a partir de la cesión, construir un resort en la isla y restringir el uso de las olas, por lo que los surfistas locales marcaron su descontento.
Por suerte para ellos, el Gobierno anunció en los últimos días la cancelación del contrato para conservar la isla como patrimonio del surf.

"Esto permitirá a surfistas de todo el mundo y los organizadores de pruebas de surf usar la isla de la mejor forma posible", dijo Ministerio de Turismo, según consignó Surf30.

Sin embargo, no todo es color de rosa, el presidente de la Maldivian Surfers Association (MSA) opinó: "[aunque] es genial que tengamos de vuelta Thamburudhoo, creo que es una acción para evitar que hablemos sobre la destrucción de seis olas para un proyecto al que llaman 'desarrollo'".

El proyecto del que habla es la construcción de un puente en la isla Malé, uno de los centros surfistas principales de la isla y el que parece que destruiría varias olas de calidad mundial en el surfing.

Este tipo de decisiones suma argumentos en pro y en contra de la discusión en que se encuentra el surfing moderno, con la creación cada vez más masiva de hoteles en playas, donde no se permite el ingreso a la ola de quienes no son huéspedes de los establecimientos.